En los Pensamientos de la Noche

¡La noche dice presente! Como un amigo fiel que nunca tarda en llegar.  Una vez más los pensamientos penetran mi imaginación. Mi sueño es constantemente atormentado por la realidad de lo que pude hacer y no hice y por la realidad de lo que hice y no debí hacer. ¿Qué será de mi familia? ¿Qué podrá pasar mañana? ¿Quién cuidará de mis hijos si mañana falto? Mis hijos, ¡Cuánto amor tengo para mis hijos! Son un regalo de Dios. El me escogió a mí para cuidarlos y para enseñarle los caminos del Rey de reyes y el Señor de señores.

            No puedo creer aún que mi amada se fue de esta dimensión vida. Mi corazón se consume aún por el dolor de su partida y por mis hijos que se levantan sin el calor de una mujer tan excepcional como lo fue ella… la verdadera mujer de mi juventud. Hay veces que siento que me falta el aire; muchas veces siento que no puedo más. Es tan fácil rendirse, perderse en alcohol, en la inmundicia  y en las drogas para ya no poder pensar. Mas quiero que sepa el mundo que le sirvo a un Dios poderoso y real; un Dios justo y lleno de misericordia. No tengo derecho a cuestionarle ni tengo derecho a preguntar… ¡El es Dios! El es desde el principio y El por siempre será. Solo El torna mi lamento en baile y mis lágrimas en carcajadas.

            De lejos ya escucho la nueva canción  que me da. ¡Mi corazón se llena de alabanza! A Cristo sea toda la gloria. Mi Dios es Santo por los siglos que no han llegado y Santo por la antigüedad que hace mucho tiempo, se fue ya. No hay nadie como mi Dios; nadie que satisfaga mi alma como mi Rey. Dios no me ha abandonado ni me abandonará jamás. En Dios está mi confianza y solo en El encuentro paz.  

            A mi amada que ya se fue, la encuentro en la vida de sus hermanas, en su preciosa familia que por siempre será la mía. Mi amada está viva en mi princesa, en su sonrisa y en sus formas tan cómicas de actuar. Mi amada existe aún en mis hijos; en los varones que Dios me dio de su vientre; ellos cargan su sangre y aún algunas de sus formas de pensar. Te veré pronto mi cucurucho; espera que ya no tardo en llegar.

            Tú que has tomado el tiempo de leer mis palabras: ¿Cuál es el dolor de tu alma? Dale tu vida a Cristo porque El nunca te va a fallar. ¡La noche dice presente! Como un amigo fiel que nunca tarda en llegar.  En los pensamientos de la noche, mis ojos se van cerrando ya. Dios, indiscutiblemente, ha obtenido una victoria más.

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