¿Quién conoce el amor de Dios?

“Primera de Corintios 13:1-7”

Si yo hablara lenguas[a] humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena o címbalo que retiñe.

¿Quién conoce el amor de Dios? La hermosura de los sermones más preciosos no se comparan al amor de Aquel, quien sacrificó a Su único Hijo primogénito por una humanidad que gritaba ¡Crucifícale! Ni aún las voces de los ángeles alcanzan la dulzura de la fuerza de Palabra y melodía del amor de Dios. ¿Quién conoce del amor de Dios? El mejor cantante se para en el más grande y prestigioso escenario, mas sin amor su voz es “como metal que resuena o como címbalo que retiñe”.

2 Y si tuviera profecía, y entendiera todos los misterios y todo conocimiento, y si tuviera toda la fe, de tal manera que trasladara los montes,[b] y no tengo amor, nada soy.

¿Y qué del profeta y de los que dicen tener fe de la que mueve montañas? ¿Se compararán ellos al amor de Dios? Nada son sin el amor de Dios fluyendo por sus venas. ¿Y qué de los dadores; de los que entregan grandes porciones de sus riquezas? ¡De seguro que ellos conocen de el amor de Dios! Mas de nada les sirve el tanto dar, si el amor de Dios no fluye por sus venas. Hay otros que están dispuestos y aún han dado sus vidas, ¿Qué sacrificio más grande que el dar nuestras propias  vida? ¿Tenían amor los que tumbaron las torres gemelas?

3 Y si repartiera todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregara mi cuerpo para ser quemado,[c] y no tengo amor, de nada me sirve.

El amor de Dios duele por el rechazo del mundo a su Nombre, a su Justicia y su Santidad. Mas aún así su amor es dócil. El espera por nosotros pacientemente; no nos fuerza, mas nos espera. En el ente más poderoso del mundo; en el que llamamos Nuestro Creador, no existe la envidia; ¿Qué puede envidiar nuestro Dios? Mas, aún así El no es  pedante aunque pudiera serlo. Que no digan las voces de los acusadores que el amor de Dios envanecerá algún día. Su amor es por los siglos y los tiempos jamás podrán detener la fuerza de un amor tan inentendible por el hombre. Insistimos en tantas formas y formulas; mas su amor nos espera cada día.

 4 El amor es sufrido, es benigno;
    el amor no tiene envidia;[d]
    el amor no es jactancioso, no se envanece,

Dios es perfecto, es puro, nunca ha hecho ni hará cosa indebida. Sus juicios no podrán ser nunca argumentados exitosamente. Dios no es abatido por el egoísmo. El dio a Su Hijo como sacrificio y en Su corazón ha existido siempre el deseo de compartir Su creación  con una multitud incontable. El Padre no se irrita fácilmente como lo hicieron nuestros padres en la tierra; Dios siempre ve nuestro corazón y se conmueve con la sinceridad de nuestras lágrimas.
 5 no hace nada indebido, no busca lo suyo,[e]
    no se irrita, no guarda rencor;

¿Quién conoce el amor de Dios? ¿Sabes tú en que se goza mi Dios? El Señor no es intimidado por la verdad, como lo son muchos, sino que se goza en ella.
 6 no se goza de la injusticia,
    sino que se goza de la verdad.

¡Dios sufre por nosotros! Dios ha sufrido desde el principio, mas El no ha perdido su fe, ni la perderá nunca. Dios espera al impío y al hijo descarrilado con el mismo deseo. Solo Jehovah todo lo puede soportar y su amor no ser afectado.

 7 Todo lo sufre, todo lo cree,
    todo lo espera, todo lo soporta.

Es este amor que me atrajo a Él. Yo no sabía que El me amaba tanto; oh Jehová , yo no lo sabía; ¡perdóname! Gracias que en la noche de Abril 26 del año 1997 rescataste mi vida del fango de mis pecados y limpiaste la mugre de mis fracasos. ¡Hoy aún sigues amándome y tu amor no ha dejado de ser!  ¿Quién conoce el amor de Dios? Gracias Dios mío por darme vida, por darme esperanza, por darme propósito Santo y un gran futuro. A ti canto que toda la gloria es tuya; que los mares te temen, que los volcanes son derretidos como velas en las salas de nuestros hogares ante el sonar de tu voz. A ti canto Jehová que ordenas la preciosidad de las mariposas salir de la asquerosidad y repudio de un insignificante gusano. Te amo Jehová; quiero caminar contigo como lo hizo Adam, quiero ser tu amigo así como lo fue Moisés y quiero que te acuerdes de mi como te acordabas de David; forma en mi un corazón en el cual tu poseas el trono de mis deseos; el propósito de mi voluntad y el centro de mis emociones. Tu amor, tu amor, tu amor es irresistible y ha derretido mi terqueza…¿Quién conoce el amor de Dios?

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