Caminando en la Luz

Recuerdo hace unos años atrás, mi querida hija Jubilee tenía un proyecto en la escuela. Dicho proyecto consistía en plantar tres semillas en tres tiestos diferentes. La maestra dio instrucciones muy interesantes; nunca pensé que dicho proyecto, que pareciera tan sencillo, ministrara a mi vida de la forma que lo hizo. Mi hija, siguiendo las instrucciones de la maestra, colocó un tiesto en un closet obscuro de la casa; otro tiesto en posición de recibir la luz normal de nuestra sala y el otro tiesto al lado de la ventana recibiendo la luz directa del sol. La semilla en la obscuridad pareció crecer seca y muerta. La semilla que recibía la luz regular de nuestro apartamento pudo crecer, mas no creció mucho ni parecía tener tanta fuerza ni brillo. Por otro lado, la semilla que recibía la luz directa del sol creció fuerte, brillante, preciosa y su tamaño casi triplicó la planta que creció en la luz de nuestra casa.

            ¿Qué mensaje sentí que Dios me daba con este pequeño proyecto de mi hija?

  1. Los que caminan en la obscuridad nunca crecen; ya que están a ciegos, dirigidos por el que se manifiesta en la obscuridad; Satanás, la serpiente antigua y padre de las mentiras. En la obscuridad guardamos nuestros secretos y nuestros pecados más vergonzosos. En la obscuridad estamos a la merced del diablo.
  2. Los que reciben la luz creada por los hombres son los que aparentan que todo anda bien, mas son débiles y   aunque han crecido no hay brillo ni fuerza en sus vidas. Estos existen, pero no viven la vida en abundancia prometida por Cristo.
  3. Mas los que reciben la luz directa de Dios son los que pasan tiempo con Dios, los que tienen una vida de oración, los que escuchan del Padre. Estos son los que crecen, los que son fuertes en Cristo y los que brillan para la gloria de Dios.

 

Por otra parte, lo que les escribo es un mandamiento nuevo, cuya verdad se manifiesta tanto en la vida de Cristo como en la de ustedes, porque la oscuridad se va desvaneciendo y ya brilla la luz verdadera.
el que afirma que está en la luz, pero odia a su hermano, todavía está en la oscuridad. el que ama a su hermano permanece en la luz, y no hay nada en su vida que lo haga tropezar.

(1 Juan 2:8-10)

            Hermano, hermana, ven a la luz de Cristo… Pasa tiempo con Dios en oración y ama a tu hermano, no permitas que la obscuridad te robe la vida y no permitas que la luz de hombre te robe el brillo y el crecimiento en Cristo.

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