Encendamos Luces de la Navidad en Nuestros Corazones

En esta navidad las luces del amor de Cristo desean iluminar de forma radiante e impresionante en el centro de nuestros corazones. ¿Por qué insistimos en hacer las cosas a nuestras maneras? Nuestras casas iluminadas, corriendo de centros comerciales a centros comerciales, comprando esto y lo otro; invirtiendo nuestro dinero en lo último en tecnología; tanto apuro, tanta ansiedad y en el proceso nos olvidamos del que nació y se hizo uno de nosotros y luego dio su vida por nuestros pecados, murió, resucitó y hoy se encuentra a la diestra del Padre intercediendo por nosotros día y noche, noche y día. Tantas luces, mas insistimos en utilizar palabras que entristecen el Espíritu Santo. Tantas luces y árboles hermosamente decorados, mas rehusamos en perdonar las faltas que hemos cometido los unos en contra de los otros. Nuestras almas están consumidas con las tinieblas del odio, la falta de perdón, la fornicación, el adulterio, el alcoholismo, la vulgaridad y las drogas.  Mateo 7:21 nos dice:

“No todo el que me dice: “¡Señor, Señor!”, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.”

            En esta navidad y cada día, el mejor regalo que le podemos dar a nuestro Dios y a nuestras propias vidas es vivir vidas que estén de acuerdo a la voluntad de Dios. Yo he sido niño, he sido joven y hoy un hombre con canas y cicatrices de dolor y de malas decisiones en mis años; hoy yo les testifico que no hay vida fuera de la voluntad de Dios. ¿Sabes tan siquiera cual es su voluntad? Nos preocupamos por trabajos,  por mantener apariencias y meternos en lo que no nos importa, mas ¿Sabes lo que Dios quiere y demanda de ti?

            ¡El amor de Dios es el misterio más grande del mundo! El mejor regalo que jamás se ofrecerá en este mundo, mas lo más que se rechaza y hasta se odia en las naciones. Aún hemos llegado a abrazar la hipocresía de celebrar Navidades sin Cristo. ¿Cómo es posible? Hemos hecho de la imagen de un hombre blanco y en sobrepeso, quien se viste de rojo y entra por las chimeneas de las casas, el centro de nuestra atención durante este tiempo. Pausemos por un momento y démosle gloria a Jesús, quien es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. ¡Meditemos en El y en lo que Él representa! Invitémosle en nuestros corazones; entreguémosle nuestras vidas y veremos así la luz de su amor iluminar cada uno de nuestros pasos. En este día, encendamos las luces de la navidad en nuestros corazones.

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